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Qué ver en Sevilla a pie: de la Giralda a Triana

6 min

Sevilla se camina. El casco histórico es uno de los más grandes de Europa y, aun así, casi todo lo que te suena está a menos de treinta minutos a pie: de la Giralda a las orillas de Triana hay poco más de dos kilómetros. En esta guía trazamos una ruta con lógica que enlaza la Catedral, el Real Alcázar, el barrio de Santa Cruz, la Torre del Oro y el puente que cruza el Guadalquivir. No es una lista suelta de monumentos, sino un recorrido pensado para que las distancias tengan sentido. Y si prefieres que alguien te ponga en contexto cada plaza, un free tour de Sevilla es la forma más sencilla de empezar a ubicarte.

El arranque: Catedral, Giralda y Patio de los Naranjos

El punto de partida natural es la Catedral de Sevilla, el mayor templo gótico del mundo y sede del sepulcro atribuido a Cristóbal Colón. Su campanario, la Giralda, era el alminar de la antigua mezquita almohade: los dos primeros tercios son del siglo XII y el remate renacentista con el Giraldillo llegó después. Se sube por rampas, no por escaleras, porque se pensó para acceder a caballo, y desde arriba tienes la mejor panorámica del casco antiguo.

Antes de entrar, cruza el Patio de los Naranjos, el antiguo patio de abluciones de la mezquita, y sal a la Plaza del Triunfo, donde conviven la Catedral, el Archivo de Indias y la puerta del Alcázar. Es el kilómetro cero de la Sevilla monumental y el mejor sitio para orientarte antes de seguir.

El Real Alcázar y el laberinto de Santa Cruz

Justo enfrente está el Real Alcázar, un palacio en uso desde hace más de mil años y que sigue siendo residencia de la familia real cuando visita la ciudad. Mezcla el mudéjar del rey Pedro I con añadidos góticos, renacentistas y románticos; no te pierdas el Patio de las Doncellas ni los jardines, que aparecieron en Juego de Tronos como los jardines de Dorne. Conviene sacar la entrada por internet con antelación, porque la cola de taquilla se come media mañana.

Al salir, piérdete de verdad por el barrio de Santa Cruz, la antigua judería. Calles como Mateos Gago, el Callejón del Agua o la Plaza de Doña Elvira son estrechas a propósito, para dar sombra, y desembocan en rincones como la Plaza de Santa Cruz o el Hospital de los Venerables. Aquí es fácil perder el norte, y esa es justo la gracia. Cada esquina esconde además su leyenda, y las historias del barrio dan para un paseo temático aparte; en esta ruta nos quedamos con el ambiente y seguimos hacia el río.

Del Arenal al Guadalquivir: Torre del Oro y la Maestranza

Desde Santa Cruz bajas hacia el río por los Jardines de Murillo y el barrio del Arenal, el antiguo puerto de Indias. La referencia es la Torre del Oro, una torre albarrana almohade del siglo XIII que formaba parte de la muralla y vigilaba el tráfico del Guadalquivir. Hoy alberga un pequeño museo naval y marca el inicio del paseo fluvial.

A pocos metros tienes la Plaza de Toros de la Real Maestranza, una de las más antiguas de España, y el Hospital de la Caridad, con obras de Murillo y Valdés Leal. Este tramo del Paseo de Colón es, además, el mejor mirador hacia Triana, al otro lado del agua.

Cruzar a Triana por el Puente de Isabel II

El Puente de Isabel II, que todo el mundo llama simplemente el puente de Triana, es el más antiguo de los que siguen en pie sobre el Guadalquivir en la ciudad. Al cruzarlo cambias de mundo: Triana fue barrio de alfareros, marineros y cantaores, y todavía presume de ello. Nada más llegar tienes el Mercado de Triana, levantado sobre los restos del castillo de San Jorge, que fue sede de la Inquisición.

Camina por la calle Pureza hasta la Capilla de los Marineros, hogar de la Esperanza de Triana, y baja luego a la calle Betis, la fachada de casas de colores frente al río que sale en todas las fotos. Si te interesa la cerámica, las calles Alfarería y San Jorge conservan talleres que llevan generaciones. Muchos free tours de Sevilla terminan justo por aquí, y no es casualidad: cerrar el paseo viendo el atardecer sobre el río desde Betis es difícil de superar.

El centro monumental: Sierpes, El Salvador y las Setas

Si en lugar de cruzar el río prefieres tirar hacia el centro, la calle Sierpes y la calle Tetuán son la espina dorsal comercial desde hace siglos, siempre peatonales y siempre llenas. Desembocan en la Plaza Nueva, presidida por el Ayuntamiento, y a un paso queda la Plaza del Salvador, con la iglesia colegial del Salvador, el segundo templo más grande de la ciudad después de la Catedral.

Un poco más al norte, en la Plaza de la Encarnación, te espera el Metropol Parasol, que los sevillanos llaman las Setas. Es la estructura de madera de este tipo más grande del mundo y su mirador ondulado ofrece una vista distinta del casco antiguo, más de tejados y campanarios que de postal. Debajo se conservan las ruinas romanas del Antiquarium.

Plaza de España y el respiro del Parque de María Luisa

Ninguna primera visita está completa sin la Plaza de España, construida para la Exposición Iberoamericana de 1929. Su canal, sus puentes y los bancos de azulejos dedicados a cada provincia española la han convertido en el rincón más fotografiado de la ciudad, y también ha servido de escenario a Star Wars y a Lawrence de Arabia. Queda algo apartada del casco antiguo, a unos quince minutos andando desde la Catedral, pero el desvío merece la pena.

La plaza se abre al Parque de María Luisa, el gran pulmón verde de Sevilla, con la Plaza de América y sus museos al fondo. Es el lugar ideal para terminar el día con sombra, sobre todo si visitas la ciudad entre mayo y septiembre, cuando el calor obliga a organizar el paseo por las horas buenas.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días necesito para ver Sevilla a pie?
Para lo esencial de esta ruta, dos días completos van bien: uno para la Catedral, el Alcázar y Santa Cruz, y otro para el Arenal, Triana y la Plaza de España. Con tres días entras sin agobios a los monumentos, que exigen su tiempo de cola y de visita. Todo el recorrido cabe a pie, porque del extremo norte al sur del casco histórico apenas hay treinta minutos andando.
¿Cómo funciona un free tour de Sevilla y cuánto cuesta?
Es un tour a pie que se reserva sin pago por adelantado: al terminar, cada persona aporta una contribución al guía, habitualmente de 15 a 20 euros por persona. Suele salir del entorno de la Catedral o de la Plaza Nueva y recorre buena parte de lo que cuenta esta guía, con un guía local que pone contexto a cada plaza. Conviene reservar plaza, porque los grupos se llenan, sobre todo en primavera.
¿Se puede entrar gratis al Real Alcázar o a la Catedral?
El Real Alcázar suele ofrecer una franja gratuita los lunes en la última hora antes del cierre, con reserva previa y aforo limitado. La Catedral tiene también horarios de acceso gratuito para determinados casos y para visitas de culto. En ambos, la entrada general se compra mejor por internet para evitar la cola de taquilla, que en temporada alta es considerable.
¿Cuál es la mejor época para caminar por Sevilla?
La primavera, sobre todo abril y mayo, y el otoño son lo mejor para andar todo el día. En julio y agosto el termómetro pasa a menudo de los 40 grados al mediodía, así que conviene madrugar, reservar las horas centrales para interiores como el Alcázar y retomar la calle a partir de las seis de la tarde. En invierno el clima es suave y las colas, mucho más cortas.